sábado, 1 de septiembre de 2007

Acquaforte

Melancolía, oscuridad y pasión al ritmo del dos por cuatro. Teorizo el abrazo firme, en la piel el roce de la media que enfunda la pierna buscando la tibia pulsión. Es medianoche y taconeando por la acera donde anidan los restos de la lluvia de ayer, ensayo una mirada a las mesas de la eterna y triste fiesta de los que viven al ritmo de un gotán. La vidriera de un café me acoge con fruición mientras pienso que para el acquaforte se necesita ácido nítrico.

Morder el metal. Recuerdo a Arlt y me acepto voyeur impenitente, el hombre de la multitud deambulando por horas en el siniestro cuento de Poe envuelto en la neblina y acosado de angustias. Si, también soy "lasst sich nicht lessen". Esta ciudad me provee de sombras fugitivas con tragedias inmanentes sólo para llenar de letras las páginas hambrientas. Toma nota, los dioses tejen desdichas para que a las futuras generaciones no les falte algo que cantar dice Homero y Borges repite porque la idea es buena.

La ciudad se moja lúbrica y distante, mientras entre sus piernas, un desahuciado más del sistema-autopista, me hundo en los bajos fondos con la amargura de Gorki y Discépolo empujando mis caderas.
Quiero apretar tu mano y bailar.


Acquaforte, Arlt, El hombre de la multitud, Borges, Gorki, Bajos Fondos, Radio Tango, Sandra Sue, Alex Waterhouse, Milena baila